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Seguridad en un mundo peligroso


Artículos de esta serie:


Mejor salud y seguridad gracias a la Biblia

Con el objeto de evadirse de la realidad, una joven llamada Jane* consumía habitualmente marihuana, tabaco, cocaína, anfetaminas, LSD y otras drogas, y además bebía en exceso. Según cuenta ella misma, su esposo no estaba mejor. El futuro de ambos no parecía nada halagüeño. Entonces, Jane se puso en contacto con los testigos de Jehová y empezó a asistir a las reuniones cristianas y a leer La Atalaya y su revista compañera ¡Despertad!, que pasaba a su marido. Ambos aceptaron el curso bíblico que ofrecen los Testigos. Cuando llegaron a apreciar las elevadas normas de Jehová, dejaron de consumir sustancias adictivas. ¿Con qué resultado? “Nuestra nueva vida nos ha traído mucho gozo —escribió Jane algunos años más tarde—. Estoy muy agradecida a Jehová por el poder limpiador de su Palabra y por la vida libre y saludable que llevamos ahora.”

El valor de ser un empleado honrado lo ilustra bien el caso de Kurt, que se encargaba del mantenimiento de los sistemas informáticos de su lugar de empleo. Cuando hicieron falta máquinas nuevas, su patrono le encomendó conseguirlas a buen precio. Kurt localizó un proveedor adecuado y llegó a un acuerdo sobre el importe que habría de pagarse. Pero un empleado del proveedor cometió un error en el presupuesto escrito, por lo que el monto se rebajó en casi 40.000 dólares. Cuando Kurt se percató, llamó a la empresa. El administrador le dijo que en sus veinticinco años de profesión no había visto semejante honradez. Kurt le explicó que la Biblia había moldeado su conciencia. El resultado fue que el administrador le pidió 300 ejemplares de un número de ¡Despertad! que trataba sobre la honradez en los negocios, para dárselos a sus compañeros de trabajo. A Kurt, su honradez le valió un ascenso.


*  Se han cambiado los nombres.

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Publicado en La Atalaya  del 1 de febrero de 2001

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