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En esta serie:
Sufrí un aborto espontáneo
Cómo pueden ayudar los amigos y familiares

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Cómo pueden ayudar
los amigos y familiares

A veces es difícil saber con exactitud qué decir o hacer cuando un familiar o una amiga sufre un aborto. Puesto que no todas las personas reaccionan igual ante la pérdida de un hijo, no existe una fórmula fija para brindar consuelo y ayuda. Sin embargo, le pueden resultar útiles las siguientes recomendaciones.*

Qué hacer:

 Ofrézcase a cuidar de los niños mayores.
 Prepare comida para la familia y llévesela.
 No se olvide del esposo. Como dijo un padre en cierta ocasión, “no se hacen muchas tarjetas para los padres que pasan por esta situación”.

Qué decir:

 “Lamento muchísimo lo sucedido.”

Estas palabras sencillas significan mucho y pueden preparar el camino para ofrecer más consuelo.

 “No hay nada de malo en llorar.”

Durante las primeras semanas o incluso meses, se suele tener ganas de llorar. Asegúrele a su amiga o pariente que no va a dejar de quererla porque demuestre sus sentimientos.

 “¿Puedo llamarte la semana que viene para ver cómo estás?”

Es posible que al principio ella reciba muchas condolencias. Sin embargo, con el tiempo, las atenciones disminuyen aunque el dolor continúa. Puesto que pudiera pensar que se la ha olvidado, es bueno que sepa que usted todavía la apoya. Tenga en cuenta que, a veces, la pena dura semanas o meses, e incluso puede aflorar después de tener otro hijo.

 “No sé qué decir.”

Es mejor admitirlo que callarse. Su franqueza y su presencia revelan interés sincero.

Qué no decir:

 “Siempre pueden tener otro hijo.”

Aunque eso sea verdad, tal vez se entienda como una falta de empatía. Los padres no querían un hijo, querían ese hijo. Antes de pensar en otro, es muy probable que necesiten llorar su pérdida.

 “Lo más seguro es que tuviera algún defecto.”

Si bien es posible que fuera así, no es un gran consuelo, pues para la madre, su hijo siempre estuvo sano.

 “Al menos no conocías al niño. Hubiera sido mucho peor de haber ocurrido más tarde.”

La mayoría de las mujeres embarazadas establecen enseguida un vínculo con el hijo que llevan en la matriz, de modo que su muerte suele causarles un profundo dolor. Por otro lado, el que nadie “conociese” a la criatura como la madre intensifica dicho sufrimiento.

 “Por lo menos tienen otros hijos.”

Para los apenados padres, esto equivaldría a decirle a alguien que ha perdido un brazo que aún le queda otro.

Desde luego, no debemos olvidar que de vez en cuando hasta las personas más cariñosas y sinceras dicen algo inoportuno (Santiago 3:2). Por lo tanto, las mujeres sabias que han sufrido un aborto demuestran amor cristiano al no guardar rencor a quienes, con buenas intenciones, hacen un comentario desafortunado (Colosenses 3:13).

* Basadas en A Guide to Coping With Miscarriage (Consejos para afrontar el aborto espontáneo), editado por el Miscarriage Support Group, de Wellington (Nueva Zelanda).

 
 
Publicado en ¡Despertad!  del 22 de marzo de 2002 ArribaArtículo anterior

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