Marco Polo |
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La Gran Muralla china |
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DE NUESTRO CORRESPONSAL EN ITALIA Tres hombres bajan de una galera en un muelle de Venecia. Nadie se acerca a recibirlos, y la verdad es que su llegada tras veinticuatro años en el extranjero habría pasado inadvertida de no ser por su apariencia extraña. Aunque sus mantos de fina seda al estilo mongol han quedado hechos harapos, los personajes conservan, según cierta obra, “un indescriptible aire tártaro, tanto en el porte como en el acento, y han olvidado casi por completo su lengua veneciana”. Los viajeros son Marco Polo, su padre y su tío, y el año es 1295. LOS contemporáneos de los Polo no podían creer sus relatos sobre el viaje a la lejana Catay (la actual China). La crónica de Marco Mercaderes de VeneciaEn el siglo XIII habían logrado amasar grandes fortunas muchos mercaderes venecianos establecidos en Constantinopla (la actual Estambul), entre ellos Nicolás y Mateo Polo, padre y tío de Marco. Alrededor del año 1260, los Polo vendieron sus propiedades en la zona, compraron con el dinero joyas y viajaron a Sarai, capital del kanato occidental del Imperio mongol, situada a orillas del río Volga. Les fue bien, pues duplicaron su capital. Pero como la guerra les impidió volver por la misma ruta, se dirigieron al este, probablemente a caballo, hasta el gran centro mercantil de Bujara, hoy parte de Uzbekistán. Los disturbios los detuvieron en aquella ciudad tres años, hasta que por fin pasó por allí una embajada que iba a ver a Kublai, el Gran Kan de los mongoles, cuyos dominios se extendían desde Corea hasta Polonia. Aquella comitiva pidió a Nicolás y Mateo que los acompañara porque, según relata Marco, el Gran Kan nunca había visto “latinos” El Gran Kan recibió con alegría a los dos hermanos y les planteó muchas preguntas sobre Occidente. Cuando los Polo quisieron regresar, Kublai les entregó como salvoconducto una tableta de oro y les confió una carta dirigida al papa en la que solicitaba “cien hombres sabios para enseñar la religión y la doctrina cristiana, y que también supieran las siete artes y fueran capaces de enseñar a su pueblo”. Entretanto, Marco había nacido, pero no fue sino hasta 1269, ya con 15 años de edad, que pudo conocer a su padre cuando este retornó. De nuevo en dominios de la cristiandad, Nicolás y Mateo se enteraron del fallecimiento del papa Clemente IV. Estuvieron esperando la elección del sucesor dos años, pero como el interregno duró tres años El viaje de MarcoPasaron por Acre (Palestina), donde el eminente eclesiástico Teobaldo Visconti les proporcionó cartas que explicaban al Gran Kan por qué no se enviaba a los 100 sabios solicitados. Al llegar a Asia Menor, recibieron noticias de que Visconti mismo había sido elegido papa, por lo que volvieron a Acre. En vez de 100 sabios, el nuevo pontífice, que había tomado el nombre de Gregorio X, envió solo dos frailes con las credenciales correspondientes y la potestad de ordenar sacerdotes y obispos, así como regalos para el Kan. La embajada reemprendió el viaje, y aunque los religiosos dieron marcha atrás por miedo a las guerras que azotaban aquellas regiones, los Polo siguieron adelante. |
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Vietnam |
Con rumbo al golfo Pérsico, los tres viajeros cruzaron territorios que hoy corresponden a Turquía e Irán. Tenían intenciones de hacerse a la mar, pero como solo hallaron navíos “de mala calidad [...] cosidos con cuerdas” Marco toma nota de las curiosidades que encuentra en el camino: en Armenia, de la montaña donde se dice que se posó el arca de Noé; en Persia, de la supuesta tumba de los Reyes Magos; en el extremo norte, de tierras donde reina el frío intenso y la oscuridad perpetua, y así por el estilo. Es el primer escritor occidental en mencionar el petróleo. Aclara que la “salamandra” (el asbesto), lejos de ser la lana de un animal resistente al fuego, como se creía, es un mineral de la región uigur de Xinjiang. Cuenta que en China existe tal abundancia de rocas negras combustibles (el carbón), que uno puede bañarse con agua caliente todos los días. Por dondequiera que va, se fija en los adornos de la gente, la comida y la bebida Marco jamás revela su parecer: se concreta a relatar desapasionadamente lo que ve y oye, por lo que solo cabe imaginarse qué habrá sentido al recibir el ataque de salteadores y ver que a algunos de sus compañeros los mataban o los hacían prisioneros. ¿Al servicio de Kublai Kan?Marco afirma que los Polo estuvieron diecisiete años al servicio de Kublai Kan (el Gran Kan), y en ese período hizo muchos viajes para recabar información sobre regiones remotas del imperio, e incluso dice haber gobernado lo que hoy es Yangzhou, en la provincia de Kansu. ¿Fue siempre fiel a los hechos? Hay quien lo duda. Pues aunque es cierto que los mongoles desconfiaban de los chinos Sea como fuere, Marco supo describir de forma fascinante metrópolis de riquezas incalculables y extrañísimas costumbres paganas, un mundo del que los occidentales no conocían nada o del que solo habían oído mediante fábulas y rumores. ¿Existían de verdad esas grandes civilizaciones más ricas que la suya? A los europeos les parecía imposible.
Pekín El Gran Kan poseía “el palacio más vasto y maravilloso que nunca se haya edificado En contraste con los tortuosos callejones de la Europa medieval, las calles de Cambaluc eran tan derechas y amplias que desde un extremo de la ciudad podía verse la muralla en el otro extremo. “No hay en el mundo ninguna otra ciudad a la que lleguen [...] tal cantidad de objetos preciosos y de gran valor”, afirma el veneciano, y agrega: “Penetran cada día en la ciudad más de mil carretas, cargadas exclusivamente de seda”. Era asombrosa la cantidad de barcos que navegaban el río Yangtsé, uno de los más largos del mundo. Marco calcula que el puerto de Sinju debe haber alojado hasta 15.000 naves. Entre las costumbres de los mongoles que refiere Marco está el casamiento de los hijos muertos: si en una familia moría un niño mayor de cuatro años y en otra fallecía una niña de más o menos la misma edad, los padres acordaban el matrimonio, formalizaban el enlace y hacían una gran fiesta. Se ofrecía comida y se quemaban figuras de papel que representaban esclavos, dinero y artículos del hogar, convencidos de que los desposados usarían todo ello en la “otra vida”. Marco quedó impresionado con la destreza militar de los mongoles, sus métodos administrativos y su tolerancia religiosa. Entre los logros socioeconómicos de aquel pueblo estuvieron instituciones de beneficencia para los pobres y los enfermos; patrullas que combatían los incendios y desórdenes; graneros de reserva que contrarrestaban las dificultades provocadas por las inundaciones, y un sistema de correo que hacía posible la comunicación veloz. Aunque supo de los intentos mongoles de invadir Japón, Marco no afirma haber estado en aquel país. Lo que sí dice es que en él abundaba tanto el oro, que la techumbre y el pavimento del entero palacio imperial eran de este metal. De los escritores occidentales anteriores al siglo XVI, Marco es el único que menciona Japón. Durante siglos, el libro de Marco Polo ha sido tanto admirado como desprestigiado. En la actualidad, y tras evaluar todas sus imprecisiones, los eruditos lo catalogan como “una insuperable descripción” del reinado de Kublai en su apogeo. El regreso a VeneciaLos Polo partieron de China por el año 1292. Marco dice que viajaron por veintiún meses, que partieron de la actual Quanzhou y que atravesaron Vietnam, la península de Malaca, Sumatra y Sri Lanka, para luego seguir por la costa de la India hasta Persia. La última parte del trayecto los llevó a Constantinopla y, finalmente, a Venecia. Tras veinticuatro años de ausencia, no es nada extraño que sus parientes apenas los reconocieran. Marco tendría entonces 41 ó 42 años. Es difícil determinar cuánto viajó Marco Polo. Hace poco, un escritor trató de seguirle las pisadas y, tan solo entre Irán y China, cubrió más de diez mil kilómetros, una proeza a pesar de los medios de transporte modernos. Se dice que Marco Polo dictó su libro a un tal Rusticello en el año 1298, mientras se hallaba en una cárcel genovesa. Cuenta la tradición que durante la guerra entre Venecia y Génova, comandó una galera veneciana y luego cayó prisionero de los genoveses. Su compañero de celda, Rusticello, escribía prosa en francés y francoitaliano, y es patente que la compañía de Marco le sirvió de inspiración. Marco fue puesto en libertad en 1299, al hacer las paces venecianos y genoveses. Volvió a Venecia, se casó y tuvo tres hijas. Falleció en su ciudad natal en 1324, a la edad de 69 años.
Especias indias Muchas personas siguen abrigando dudas en cuanto a si Marco hizo todo lo que afirma o si simplemente repitió historias de otros viajeros. Lo cierto es que, sin importar cuál haya sido su fuente de información, los entendidos reconocen el valor de su obra, Descripción del mundo. “Nunca antes ni después |
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Publicado en ¡Despertad! del 8 de junio de 2004 |