¿Cómo hallar paz interior? |
|
![]() |
En busca
|
|
Artículos de esta serie:
Temas relacionados: |
ALBERT tenía un matrimonio feliz y dos hijos encantadores, pero sentía que algo le faltaba en su vida. En una época en la que hubo de luchar para encontrar empleo, se metió en política y adoptó la ideología socialista. Incluso llegó a militar activamente en el partido comunista local. Sin embargo, no tardó en desilusionarse del comunismo. Cortó los lazos con la política y se dedicó por completo a la familia. Lograr la felicidad de los suyos se convirtió en su único objetivo. Pero así y todo, aún persistía en él la sensación de vacío; la verdadera paz interior parecía seguir esquivándolo. La historia de Albert no es única, ni mucho menos. Millones de personas han investigado diversas ideologías, filosofías y religiones a fin de encontrarle sentido a la vida. En Occidente, el movimiento hippie de la década de 1960 supuso una rebelión contra los valores morales y sociales establecidos. Los jóvenes en particular buscaban la felicidad y el sentido de la vida utilizando drogas alucinógenas y siguiendo las filosofías de los llamados gurús y sumos sacerdotes del movimiento. No obstante, aquella forma de vida no trajo auténtica felicidad, sino que fomentó la drogadicción y la promiscuidad entre los jóvenes, lo cual aceleró el declive moral de la sociedad. |
|
¿Le ayudará a encontrar paz interior ir en pos de riquezas, poder o educación académica? |
Durante siglos, muchas personas han tratado de alcanzar la felicidad mediante las riquezas, el poder o la educación académica. Pero en última instancia, estos derroteros llevan a la desilusión. “Hasta cuando uno tiene en abundancia Entonces, ¿cómo se puede obtener paz interior y encontrar sentido a la vida? ¿Es cuestión de ir probando, como si disparáramos a un blanco en movimiento en la oscuridad? Afortunadamente, no. Veremos en el siguiente artículo cómo la solución estriba en satisfacer una necesidad primordial y, en realidad, exclusiva de los seres humanos. |
|
Publicado en La Atalaya del 1 de julio de 2005 |