Sitio oficial de los testigos de Jehová

Inicio Creencias Futuro Medicina Artículos Escríbanos Publicaciones Idiomas
Adolescente ofreciendo un cigarrillo

LOS JÓVENES PREGUNTAN

¿Qué debería saber sobre el tabaco?

Tema relacionado:

De las siguientes opciones, marca con las que describan tu situación.

  Siento curiosidad
  Tengo mucho estrés
  Quiero que me acepten
  Me preocupa mi peso

SI MARCASTE cualquiera de las opciones, tienes algo en común con tus compañeros que fuman o han pensado en hacerlo.* Por ejemplo:

Satisfacer la curiosidad. “Me preguntaba cómo sería fumar, así que un día le acepté un cigarrillo a una chica de la escuela y me escapé de clase para fumármelo.” (Tracy.)

Afrontar el estrés y ser aceptado. “Mis compañeros solían decir: ‘Necesito un cigarrillo’, y cuando terminaban de fumar: ‘¡Uf!, ahora puedo con lo que sea’. Yo también quería algo así para los momentos de estrés.” (Nikki.)

Perder peso. “Algunas chicas fuman para mantenerse delgadas. Es mucho más fácil que hacer dieta.” (Samantha.)

Ahora bien, antes de encender tu primer —o tu próximo— cigarrillo, piensa un poco. No seas como el pez que muerde la carnada. Aunque este obtiene cierta satisfacción, lo paga con su vida. Es mejor que sigas el consejo bíblico y uses tus “facultades de raciocinio” (2 Pedro 3:1). Plantéate las siguientes preguntas.

Qué sabes de verdad sobre el tabaco?

Escribe cierto o falso al lado de cada frase.

Cigarrillo con un anzuelo

Como el pez que muerde la carnada, el fumador obtiene cierta satisfacción, pero paga un precio terrible

Respuestas

Cómo resistir la tentación

Entonces, ¿qué harás si alguien te ofrece un cigarrillo? Una respuesta sencilla pero firme, del tipo: “No, gracias. No fumo”, suele dar buen resultado. Si la persona insiste o incluso te desafía, recuerda que eres tú quien decide. Podrías decir algo así:

No obstante, igual que les sucedió a los jóvenes mencionados al principio de este artículo, es posible que la mayor presión venga de ti mismo. En tal caso, puedes responderle a tu voz interior meditando sobre preguntas como estas:

Pero supongamos que ya estás enganchado. ¿Cómo puedes librarte del hábito?

¿POR QUÉ NO LES PREGUNTAS A TUS PADRES?

Superar la presión de grupo te será mucho más fácil si estás preparado. ¿Por qué no practicas con tus padres para que sepas cómo responder cuando alguien te ofrezca un cigarrillo? Uno de ellos puede hacer el papel del compañero que presiona. Recomendación: En la tabla “Estrategia contra la presión de grupo”, del libro Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas (volumen 2), páginas 132 y 133, encontrarás buenas ideas para responder.

Pasos para dejarlo

¿SABÍAS ESTO?

El tabaco sin humo —por ejemplo, el que se masca— puede tener más nicotina que los cigarrillos y contiene más de veinticinco compuestos cancerígenos que incrementan el riesgo de que el usuario padezca cáncer de garganta y de boca.

  1. Convéncete. Haz una lista de las razones que tienes para dejar de fumar y repásala con regularidad. El deseo de ser limpio ante Dios puede ser una motivación poderosa (Romanos 12:1; Efesios 4:17-19).
  2. Busca ayuda. Si has estado fumando en secreto, ahora es el momento de confesarlo. Diles a quienes se lo habías ocultado que quieres cortar con el hábito y necesitas su apoyo. Si deseas agradar a Dios, pídele ayuda (1 Juan 5:14).
  3. Ponte una fecha. Date un par de semanas o menos para dejarlo y marca el día en tu calendario. Di a tu familia y amigos que vas a dejar de fumar en esa fecha.
  4. Busca y tira. Antes de que llegue la fecha elegida, registra bien tu habitación, tu auto y tu ropa para ver si tienes algún cigarrillo. Tíralo. Deshazte de encendedores, fósforos y ceniceros.
  5. Trata los síntomas de abstinencia. Bebe mucha agua y jugos de fruta, y duerme un poco más. Ten presente que cualquier incomodidad será solo temporal, mientras que los beneficios serán permanentes.
  6. Evita las tentaciones. Mantente alejado de lugares y situaciones en las que te sentirías tentado a fumar. También tendrás que evitar relacionarte con fumadores (Proverbios 13:20).
  7. No te engañes. No trates de justificarte diciéndote cosas como “solo daré una probadita”. Ese tipo de argumentos por lo general conduce a una recaída (Jeremías 17:9).

LO QUE OPINAN OTROS JÓVENES

Benjamin

Benjamin

“Si alguien me preguntara por qué no fumo, le respondería: ‘Porque no quiero ensuciarme los pulmones ni acortar mi vida’.”


Heather

Heather

“Si alguien me ofreciera un cigarrillo, diría que no quiero. Y si tratara de presionarme, le diría: ‘¿Me estás negando el derecho a tomar mi propia decisión? Me parece mentira que en pleno siglo XXI alguien actúe así’.”


Abre los ojos

Todos los años, las compañías tabacaleras gastan miles de millones de dólares en publicidad. ¿Crees que no saben que muchos jóvenes morderán el anzuelo y se convertirán en los adultos adictos del mañana?

No permitas que los ejecutivos de las tabacaleras te metan la mano al bolsillo. ¿Por qué picar el anzuelo? Ni ellos ni tus compañeros que fuman buscan lo mejor para ti. En vez de escucharlos, haz caso de los consejos bíblicos “para que te beneficies a ti mismo” (Isaías 48:17).

Encontrarás más artículos de la sección “Los jóvenes preguntan” en www.watchtower.org/yps


*  Aunque este artículo va dirigido principalmente a quienes fuman cigarrillos, los problemas y peligros mencionados son los mismos para quienes mastican tabaco.

Principio del documento

Publicado en ¡Despertad!  de marzo de 2011